Categoría Paseos: III Recorridos por Francia

Châtillon

Mis queridos amigos y amigas les invito a hacer una nueva inmersión en el “océano Vicente”. Esta vez haremos un viaje virtual a una ciudad, que en la época de san Vicente se llamaba Châtillon-les-Dombes. Hoy se llama Châtillon- sur-Chalaronne. Actualmente es un ciudad pequeña de unos 4.000 habitantes. Está muy bien cuidada y es famosa por sus flores. Conserva muchas casas antiguas. Varias son de la época del mismo Sr. Vicente.

LO VICENTINO

Como siempre aprendo cuando viajo, les comparto lo que investigué es esta ciudad importante para los vicentinos y las vicentinas. Ya que fue un lugar valioso que repercutió en la teología y el proyecto pastoral de Vicente de Paúl. 

Estancia de San Vicente en Châtillon.  Creo que Vicente dejó la mansión de los Gondi por entender que su proyecto no estaba allí. Tuvo que irse a escondidas ya que no podía conseguir el permiso de sus señores. Ellos estaban muy contentos con él, incluso la señora Gondi era muy dependiente de él. Vicente, eclesiástico de 36 años, debía hacer su propio camino. Seguir esa poderosa voz de Dios que le susurraba otra misión, todavía no tan clara. ¿Por qué eligió Châtillon? Se dieron las circunstancias: el pueblo necesitaba un párroco. El mismo Bérulle le indica el lugar. En Julio de 1617 Vicente de Paúl viaja a Lyon con objeto de informarse sobre Châtillon.  Muy pronto asume como párroco: el 1º de agosto de 1617. Era jueves por la tarde. Le asisten dos sacerdotes asociados a la parroquia, Juan Besson y Pedro Genoud. Se lo registra como “sacerdote y bachiller en teología, de la diócesis de Dax”. La Iglesia parroquial se llamaba “San Andrés”. Cuando el Sr. Vicente arribó había cinco sacerdotes vicarios. Número que parecía grande para una parroquia de 2000 personas.  Aún así, y quizás porque ninguno le convencía demasiado, el 16 de agosto recibe a Luis Giraud, como coadjutor (vicario parroquial). Era un hombre capaz, ya que era Doctor en Teología. 

En esta parroquia consigue varios logros: robustecimiento de la vida sacerdotal de sus vicarios, formación religiosa del pueblo, digna administración de los sacramentos y, en general, un buen clima parroquial. ¡Pensemos cuánto hizo en tan solo 6 meses! 6 meses que además, estuvo tironeado por los múltiples pedidos de los Gondi para que volviera. Para ser justos, también digamos que la gente de dicha parroquia, en su mayoría, era buena. Tenían una fe arraigada, expresada en los signos de su Iglesia parroquial. Incluso, san Vicente aprende mucho de ellos.  

La fundación de la primera Cofradía de la Caridad (hoy llamados Asociación Internacional de la Caridad AIC). Que es, además, la primera de sus grandes obras. La comienza con laicos. Había comenzado en respuesta a una grave necesidad: la enfermedad en las familias pobres. Veamos cómo fue esta historia. Acomódense bien en sus asientos. El 20 de agosto de 1617 es la probable fecha del sermón dominical donde insta a los asistentes a ayudar a la familia enferma en la cercana y pequeña aldea de Maladiéres. Es decir, motiva a sus feligreses para ayudar a una familia que había caído enferma. Él mismo va a la tarde a visitarlos llevándoles algunos víveres. Una muestra de que eren gente buena, y que él predicaba bien, es que mucha gente se había movilizado para ayudar a los pobres enfermos. Llevaron todos juntos muchas cosas que se echarían a perder. Fruto de esa experiencia, y buscando que el bien se haga bien, el 23 de agosto funda la Cofradía de la Caridad. La formaron inicialmente 12 mujeres, entre nobles y burguesas. Se eligen a las directivas u “oficialas”.  En los próximos meses se sumarán cuatro más. Para hacer las cosas ordenadamente, logra que el 24 de noviembre, el arzobispo de Lyon apruebe las Reglas de la Cofradía de la Caridad. Si bien ya había fundado la Cofradía, el 8 de diciembre, fecha mariana, la buscó para el establecer oficialmente la Cofradía. Es decir, que tuviera la protección de Santa María.  Como la familia Gondi de modo más insistente le pide que vuelva, el 18 de diciembre Vicente viaja a París para charlar y negociar algunos temas con la familia Gondi. Cuando vuelve a la parroquia, ya sabiendo que se debía ir, en enero de 1618 una de las primeras cosas que hace es tener una reunión de la Cofradía de la Caridad. Asimismo, san Vicente ve tan útil esta Cofradía, que antes las diversas necesidades de los pobres que encuentra en tantos lugares, replicará este modelo. 

La partida de la Parroquia. El 3 de diciembre: Vicente administra en la parroquia su último bautismo: sólo hizo cuatro. Se nota que habitualmente esta tarea se la delegaba al coadjutor. Finalmente, el 31 de enero dimite oficialmente como párroco de Châtillon. Entrando en el hombre Vicente, sabemos que realmente dejó con pena deja esta parroquia en donde había sido muy feliz, y había cosechado buenas amistades. Se va, como todos suponen, para volver a París con los Gondi. Para saber cómo termina la historia parroquial, lo sucede como párroco su anterior coadjutor Luis Girard, hombre inteligente y bueno. Menos mal. 

Como meditación. Este lugar es imborrable para nosotros ya que en este pueblo descubrió más vivamente la llamada de Dios a servirlo a los pobres. Por tanto, la visita a Châtillon conlleva analizar nuestros métodos para revertir la pobreza. Ver cómo acompañamos a los pobres, advertir si somos capaces de proponer un tipo de promoción que apunte a un cambio social. No caer en el mero asistencialismo, que hoy puede ser una  forma de populismo o de incapacidad de algo más liberador. Apuntamos a globalizar la caridad. Creo que lo peor que les puede pasar a las personas y a los grupos es el miedo, la ignorancia, el desamor y la falta de profetismo en el servicio al pobre. Contra estas cosas la Familia Vicentina está invitada a actuar.

 Vicente nos invita a dar al mundo de los pobres no sólo una ayuda social, sino una buena catequesis y una actualizada teología, a brindar una moral liberadora, a vivir con ellos una liturgia que capte y valore la religión popular como preparación evangélica. 

¿QUÉ VER EN CHÂTILLON?

1) La Iglesia de San Andrés. La primera construcción es de  1272. Hubo otras. La actual es del  siglo XV. El exterior: es llamativo. Con su fachada de ladrillo y su tejado rojo, con su reloj y rosetón. Incluso, para esa pequeña población, la iglesia tenía una gran altura. Es curioso su campanario octogonal. Es posterior, del año 1736.

El interior. Es gótico flamígero. A los lados de la nave se abren 14 capillas, (número poco frecuente para ese lugar). Fueron edificadas y ornamentadas por familias ricas y por ciertos gremios. Sus significaciones son muy bellas y catequéticas. Si miramos el mobiliario sagrado (altar mayor, imágenes, órgano, etc.) es posterior a san Vicente. 

También las vidrieras del presbiterio son posteriores a San Vicente. Fueron realizadas entre 1890 a 1892. Lo que simbolizan es bien bonito: 1) Las del altar mayor. Conmemoran el establecimiento de la primera Cofradía de la Caridad en Châtillon. 2) Los ventanales de los costados evocan la vida de san Vicente. Arriba del templo hay una sala, a la que lleva una escalera, con entrada en el templo mismo. Este recinto se reservaba para los “sacerdotes asociados”. Allí  cantaban la liturgia de las horas con el párroco y también era sala de estar. Salgamos del templo y sigamos visitando.

2) El Mercado. El actual es del siglo XVII y está al lado de la iglesia parroquial. Casi todo es de madera. El anterior fue  devorado por un incendio en 1670. Incluso se quemaron muchas casas. El extenso techo del Mercado es sostenido por 32 columnas: son troncos de roble de un bosque próximo. El mercado está en el mismo lugar que lo conoció Vicente de Paul. Caminemos ahora hacia la izquierda. 

3) El domicilio de san Vicente. Al lado del  mercado. Son dos casas. La casa de la derecha era donde vivía  el párroco y los clérigos asociados. En la de la izquierda vivía Juan Beynier, el anfitrión de Vicente. La casa cural estaba alquilada a un seglar, pero Vicente pudo recuperarla, el 11 de noviembre de 1617, un mes antes de partir. La antigua  casa de Beynier asi como la antigua casa cural, la compraron las Hijas de la Caridad en 1878. Las dos, hoy son una. De la época de Vicente queda la  escalera y algunas puertas. 

En la hoy capilla es el lugar donde vivía y atendía Vicente. Se exponen facsímiles de la regla original de la Cofradía, que firma Vicente en 1617 y otros documentos. En la pared de atrás, una gran mural pintado en 1883 representa la fundación de la Cofradía de la Caridad. Otra pintura digna de verse es la de Nicolás Andrés Monsiau que fue regalada por Napoleón III en 1868 a las Hijas de la Caridad. Representa a san Vicente rescatando niños en la nieve. Un tema que se repetirá en numerosos cuadros. Como ven este es un buen lugar para releer el acontecimiento fundacional vicentino. Salgamos, cuidado con la escalera. 

4) La Plaza San Vicente de Paúl. Pequeña, frente al hospital. Hay una estatua sedante del santo. Es de 1855. Fue donada por la Sociedad de San Vicente de Paúl. Lleva varias inscripciones, leamos: “Buena gente de Châtillon: adondequiera que vaya, siempre estarán conmigo ante Dios”. “San Vicente de Paúl, párroco de Châtillon en 1617”. El artífice es Cabuchet. Detrás de la plaza estaba el antiguo convento de las ursulinas de 1639. Avancemos unos pasos. 

5) Antiguo hospital y Farmacia. Hoy es un centro cultural. Lo importante es que en este mismo lugar se fundó el 8 de diciembre de 1617 la primera Cofradía de la Caridad. Dijimos que la formaban  señoras pero no era excluyente, de hecho, se nombró tesorero a Juan Beynier. Estaba asistida, aparte del Sr. Vicente, por 3 sacerdotes residentes en Châtillon. ¿En qué lugar se fundó? Sostengo junto con otros, que se instituyó en la capilla del hospital. A partir de 1900 ya no funciona como capilla.  Hay un cuadro de 1732 del “beato” Vicente de Paúl. Hay otra pintura encima del altar mayor: Vicente de Paúl trae el viático a un enfermo en cama.  Representación no frecuente.

Para el que le interese, hay una muestra de una farmacia o botica antigua ilustra cómo operaba la farmacopea antigua. 

6) Municipio o Alcaldía. Hay un cuadro de San Vicente con la Cofradía de la Caridad. Allí, san Vicente lleva la casulla rojo, símbolo de la caridad

7) El castillo. De ladrillo y piedra. Sólo subsisten muros y puertas menores. Sabemos que dicha ciudad antes fue dominio de Saboya y recién en 1601 pasó a ser territorio francés. Los combates por ese motivo llevaron a la ruina el castillo en 1595.

8) Los puentes. Si les queda un poco de tiempo, crucen los diversos puentecitos que cruzan el río Chalaronne. Son seis puentes menores y un pasaje cubierto. 

Muy bien mis amigos y amigas, hicimos un paseo más, lo hemos logrado y lo han logrado. 

[1] El origen del nombre: significaría “pequeño castillo sobre la laguna”.

[2] La parroquia se restauró en 1966. Salieron a la luz algunos escudos y armas no destruidos totalmente durante la Revolución Francesa. Son de 1615. Unos pertenecían a la familia La Chassaigne. ¿Por qué digo esto? Para Collet, segundo biógrafo de san Vicente, fue la señora de La Chassaigne quien le sugirió a Vicente de Paúl la predicación sobre las necesidades de esa familia enferma. De hecho, ella figura entre las primeras integrantes  de la Cofradía de la Caridad de Châtillon.

[3] En la Iglesia de San Sulpicio, en París, hay una copia de esta. Realizada en 1857.

Richelieu

Quiero compartir con ustedes este nuevo paseo vicentino por tres bellos lugares. No les voy a decir que esto no se vio ni en el cine, pero son lugares bien interesantes. Nos permitirán aprender o recordar datos que nos ayudarán en nuestra identidad como miembros de la familia vicentina. Imaginen que estamos haciendo un viaje virtual desde París hasta la tierra natal de San Vicente, es decir, el Berceau en el pueblo de Saint-Vincent-de-Paul cerca de Dax. Como el artículo sería muy extenso lo voy a dividir en dos. En este veremos Richelieu, Chateau L’Évêque y Périgueux. ¡Subamos al autobús!

RICHELIEU.

LA CIUDAD. Posee una población de 1800 habitantes. Las numerosas veces que la visité siempre me pareció una ciudad tranquila y económicamente estable. Se encuentra en el centro oeste del País. Historia. Debemos pensar en Armand-Jean du Plessis (1585-1642), más conocido como el Cardenal Richelieu que llegó a ser Primer Ministro de Luis XIII. En 1621le compra a sus parientes, la localidad de Richelieu.

En 1631 recrea el pueblo que está considerada como una obra maestra del urbanismo del siglo XVII. Consiguió la autorización para construir una ciudad amurallada con fosos alrededor. También mandó hacer un castillo para él con un inmenso parque. Luis XIII para honrar a su querido Primer ministro, elevó en 1631 el sitio a ducado. Incluso, el rey le añadió a su territorio varios feudos más. Armando Juan du Plessis tomó el nombre de este señorío. Es decir, era duque de Richelieu.

La construcción del conjunto se extendió de 1631 a 1642, fecha en que murió el cardenal, movilizando a más de 2000 obreros. Se la creó conforme a un plano rectangular. Al interior de la ciudad amurallada se accedía por tres elegantes puertas. Aunque quien fuera vería una cuarta puerta… es una falso pórtico, que se construyó para respetar la proporción. La ciudad se articula alrededor de dos plazas simétricas: la plaza Real (hoy place des Religieuses) y la plaza del Cardenal (actualmente place du Marché). En esta segunda plaza nos bajamos. Esta Plaza del Mercado, frente a la iglesia, posee en un costado un agraciado maderamen del siglo XVII. Todavía hoy podemos ver partes de sus interesantes murallas, fosos y puertas. También se conserva el Parc de Richelieu enorme y tranquilo. Su estrada es libre y gratuita. Si tienen tiempo visiten además, el Museo de Arte e Historia, donde se exhiben recuerdos, muebles y tapices del cardenal. De la misma forma, el Espacio Richelieu, el cual, mediante una escenografía interactiva, permite aprender más de este poderoso personaje.

Recordemos que Richelieu sirvió esforzada y lealmente a Luis XIII y a Francia. Si bien, en varios aspectos su vida deja que desear, su figura histórica es bastante mejor que la presentada en la novela Los tres mosqueteros del oscuro Alejandro Dumas. En dicha obra, Richelieu quiere destronar a Luis XIII, nada más lejano a la realidad.

LO VICENTINO.

Para el cuidado pastoral de esta ciudad, buscaba el cardenal Richelieu una congregación activa y llena del fervor de Dios. Se la ofreció a Vicente de Paúl, por quien sentía respeto y admiración. Al igual que a por la Congregación de la Misión. Recordemos que a él le debemos un día libre a la semana, que en esa época, eran los jueves. ¡Gracias Richelieu! Los lazaristas arribaron en 1638. Vicente se comprometió a enviar 10 misioneros: 4 para atender la parroquia, así como para preparar a los que se iban a ordenar para la diócesis y para dar retiros al clero. Los otros 6 darían misiones populares: el ducado de Richelieu sería misionado íntegramente cada cinco años. Sabemos que el Sr. Vicente no era amigo de tomar parroquias. Ya que no es nuestro carisma. Pero no pudo oponerse, a quien una vez le llamó «el que todo lo puede», haciendo referencia al poder que tenía Richelieu. Ya que había que tomar sí o sí la parroquia, quiso que fuese una parroquia misionera y ejemplar. El cardenal sustentaba económicamente las necesidades de la parroquia y de la comunidad. Fallecido el cardenal en 1642, sostuvo la parroquia la duquesa de Aiguillon, sobrina y heredera del cardenal primer ministro.

Ahora viajemos un poco en el tiempo. Adriano Le Bon (1577-1651), prior de San Lázaro, acompañado por Guillermo Lestocq (+1661), párroco de San Lorenzo, ofertó en 1630 el priorato de san Lázaro a Vicente de Paúl.

La comunidad religiosa que allí residía, los canónigos de san Lázaro, con el correr del tiempo habían perdido su función original. Además, los religiosos envejecían y no había nuevas vocaciones. Por tanto, buscaban a alguien bueno y entregado para traspasar la propiedad. ¿En quién pensaron? En Vicente de Paúl, el cual dudó mucho antes de aceptar. Pero, tras insistirle y después de un examen prolijo, aceptó. El Sr. Vicente nos dirá, tiempo después, que al escuchar la propuesta de donación: «Tenía los sentidos embotados lo mismo que un hombre sorprendido por el ruido de un cañón que dispara a su lado, sin que él estuviera prevenido… me quedé sin palabras». (ES V, 510). La imagen no puede ser más gráfica… y sonora.

Vicente de Paúl visitó esta parroquia 5 veces: en 1638, 1639, 1642, 1644 y 1649. Es interesante constatar que el Sr. Vicente habla siempre bien de la gente de esta población. Admira el orden y la piedad del pueblo. Advierte que no frecuentan demasiado las tabernas, y ayudan a los pobres. De hecho, aquí se estableció una Cofradía de la Caridad para atender a los pobres del poblado. Durante los disturbios de la Fronda, se trasladó aquí el seminario interno (equivalente a noviciado de los religiosos).

Dos Hijas de la Caridad llegaron a Richelieu junto con los vicentinos en 1638. Su tarea era servir a los enfermos y enseñar a las niñas pobres. Aquí estuvo Santa Luisa visitando a las Hermanas.

Luis XIV, de doce años, con su séquito pasó por esta parroquia. San Vicente preocupado que todo salga bien le escribe al párroco Bernardo Codoing. En la carta nos describe el carácter del joven rey:

No le gustan los discursos; por eso no convendrá que le dirija usted ninguno; dígale solamente que han ido ustedes a presentar a Su Majestad los servicios de la Compañía y a asegurarle sus oraciones, para que quiera Dios bendecir su persona y sus ejércitos. Quiera conservarle por largos años, le dé la gracia de someter a los rebeldes y de extender su autoridad hasta los extremos del mundo. En fin, para que haga reinar a Dios en sus estados.[2]

¿Llegó la carta al párroco Codoing? Sí, pero después de la visita real. Luego, en 1660 el rey sol volvió con su esposa, su madre y un gran séquito. René Alméras celebró un bautismo del que Luis XIV fue padrino.

¿QUE VER? La parroquia San Vicente de Paúl de Richelieu. Fue oficialmente erigida en 1638, año de la construcción de la iglesia. En la época del Sr. Vicente se llamaba parroquia Nuestra Señora de la Asunción. Es de estilo clásico. El altar mayor es del siglo XVIII. Está dedicada a san Vicente una capilla. Tiene una pintura en la bóveda y otra grande encima del altar. Esta es la más interesante: En ésta se representa a san Vicente predicando, pero al mismo tiempo se lo representa escuchando y saliendo a servir. En otra oportunidad hablaremos más extenso del cuadro.

La sacristía guarda el cáliz y una patena, donados al santo por la duquesa de Aiguillon, sobrina del cardenal. El órgano se comenzó en el siglo XVII. La pila bautismal es genuina y data de 1637. Ocupan lugar preeminente, en el abovedado sobre el altar, el escudo cardenalicio.

Su capelo ostenta séxtuple borla, una más que los normales. Tal vez contaba el ser además de cardenal, primer ministro y duque. En mitad del templo, están enterrados varios lazaristas.

La gran casa de la comunidad, construida por el cardenal, está detrás de la iglesia. Data del tiempo del fundador y fue algún tiempo Seminario Interno de la Congregación de la Misión. Vicente recordará que se recitaba aquí el oficio divino en un oratorio doméstico y no en la iglesia parroquial.

En la terrible Revolución Francesa, la parroquia fue incautada por el ayuntamiento, que vendió parte de la propiedad. Entre otras, la habitación donde san Vicente paró varias veces. La Revolución quitó la presencia vicentina del lugar. Los revolucionarios se apropiaron de la Iglesia e instalaron en ella a la diosa Razón. Luego volvió al culto cristiano católico. Los vicentinos ya no estamos a cargo de la parroquia. Pero la figura de San Vicente es muy querida y recordada hasta el día de hoy. En la parroquia trabaja desde hace muchos años una Conferencia Vicentina. Siempre que vamos nos reciben con los brazos abiertos y preparan algo rico para luego de la misa. Compartimos esos momentos también con los pobres que ellos asisten. Es un espacio de fraternidad como Jesús nos enseñó.

PARQUE RICHELIEU. El soberbio castillo neo clásico que mandó construir Richelieu era muy bello. Parece que el cardenal pocas veces visitó esta propiedad, debido a sus continuos trabajos. En su castillo, Richelieu acumuló una enorme colección, particularmente de escultura romana antigua. A Richelieu le gustaba comprar propiedades y obras de arte. Gustos son gustos…

Tras un periodo de abandono, en el siglo XIX se desmanteló el castillo por razones inmobiliarias: fue vendido piedra a piedra, como material de construcción. Se puede reconocer elementos arquitectónicos reutilizados varias zonas de Francia. He visto alguna por pura casualidad. Tiene sectores bellamente arbolados y un sector con animales, como una pequeña granja. Se conservan también dos viviendas de los criados. En una hay una maqueta del castillo. Pero como dijimos, del castillo no quedan ni las migas. Pero se puede reconocer el lugar donde estuvo. El horario del parque público es de 8:00-20:00. El cardenal tiene una gran estatua en la entrada principal. Preparados para el próximo lugar.

CHÁTEAU-L’ÉVÉQUE

LA POBLACIÓN. Cháteau-l’Evéque es una pequeña población de 2100 per­sonas. Es una comuna francesa, situada en la región de Aquitania. La parte más histórica ronda en torno al castillo. El resto es una urbanización más moderna. Silencioso como suelen ser los pueblos franceses.

¿QUE VER? EL CASTILLO DEL OBISPO hace referencia a la fortaleza que tenían como domicilio los obispos de Périgueux, ciudad situada a 10 kilómetros al sur. Los obispos habitaron esta mansión fortificada desde el siglo XIV hasta la Revolución Francesa. El castillo fue atacado varias veces por los protestantes calvinistas (llamados también hugonotes). Algunos ataques fueron famosos por su crueldad. En el año 1575 asesinaron salvajemente al obispo de Périgueux. ¡Épocas bárbaras en la guerra de Religión!
El castillo hoy es propiedad privada. Su propietario es un hombre soltero con un perro que se llama Igor. Pagando la entrada, el dueño hace una agradable visita guiada.

La Capilla del Obispo donde fue ordenado San Vicente era la capilla pública del castillo. Hoy es una capilla lateral en la iglesia parroquial. Conserva la orientación original. Gracias a los esfuerzos del padre Juan Bautista Etienne, la iglesia parroquial comenzó a restaurarse en 1874.

Los ventanales de la nave son de 1887. Muestran representaciones de la vida de san Vicente. 1°. Díptico «San Vicente de Paúl en Las Landas» y «La familia de san Vicente de Paúl». Plantea los orígenes. 2° Díptico representa a «San Vicente de Paúl en Cháteau l’Éveque», y a «San Vicente de Paúl en Buzet», donde abrió un pensionado. Señala los inicios de su sacerdocio. 3° Las vidrieras muestran la tierra natal de san Vicente como era en el siglo XIX, entre pinares. Otro gran ventanal, en la capilla lateral, compara la vida de san Vicente con la de san José. No sé si la idea es muy feliz: «La boda de María y José; la ordenación de Vicente». «Jesús trabajando con José; Vicente socorriendo a un pobre y sosteniendo un niño». «La muerte de José y la de Vicente».

En la capilla dónde se ordena Vicente de Paúl, observemos los relieves: expresan 3 momentos de su vida: su ordenación sacerdotal, la actuación docente y la primera misa. La ordenación es de nuevo conmemorada por una placa que está en el muro, como también por transcripciones del acta, en latín y francés. Recordemos que en este lugar se encontró en el siglo XIX la copia del acta de ordenación del santo

CUESTIONES VICENTINAS. Respondo a preguntas que muchos grupos me suelen hacer al llega a este lugar. Las preguntas rondan sobre la ordenación sacerdotal de san Vicente: 1) ¿Por qué le ordenó Fran­cisco de Bourdeille, obispo de Périgueux, y no el suyo de Dax, en cuya diócesis estuvo incardinado hasta que fundó la Congregación de la Misión? Es la pregunta más frecuente. Plantea varios interrogantes. Intento responder. El obispo de Dax era Santiago Du Sault (1570-1623) recién nombrado en la diócesis. Asumió y entró en una larga pugna con el cabildo ca­tedralicio (1600-1604). Por tanto, no podía administrar órdenes en la catedral. Además, era simpatizante de las reformas de Trento. Así que difícilmente ordenara a Vicente. El cual tenía 19 años y le faltaban cuatro años de estudios te­ológicos. Así que, el joven Vicente buscó otro Obispo. Aún así, San Vicente nunca se llevó mal con su obispo de Dax… directamente no se llevaban.

¿Cómo era Francisco de Bourdeille? En el momento de ordenarlo era un hombre mayor y con poca salud. Estaba fatal. No fue mal obispo. Se había mos­trado solícito en la reorganización de la diócesis, había reunido síno­dos, etc. Era de estos obispos más bien bonachón a la hora de ordenar. Moría el 24 de octubre de 1600, un mes después de ordenar a Vicente de Paúl. Luego de ordenado, San Vicente trabajó como preceptor en el pensionado de Buzet, que quedaba en esta diócesis. Una tradición sostiene que entre los alumnos de Vicente estaban algunos sobrinos del obispo. Por tanto, hubo un breve pero buen vínculo con ese obispo.

¿Por qué se ordenó aquí y no en la Catedral San Esteban? Muy simple, Périgueux estaba en manos de los calvinistas. Ellos habían demolido parte de la catedral y habían dejado en ruinas la casa del obispo en Périgueux. Imposible ordenarse ahí sin que corriera riesgo la vida de los cristianos católicos. Además, ese viaje era difícil para este anciano obispo.

¿Cuándo se ordenó? La fecha cons­ta claramente en el acta: 23 de sep­tiembre de 1600. El escrito registra además que aquel día era sábado. No sabemos si Vicente se ordenó solo o con otros. Probablemente se ordenó sin compañeros.

Pasados 56 años, Vicente de Paúl escribiéndole al canónigo de Saint Martin le dice, recordando su ordenación sacerdotal:

«esta con­dición es la más subli­me que hay en la tierra, pues es la misma que Nuestro Señor quiso aceptar y practicar. En cuanto a mí, si hubiera sabido lo que era, cuando tuve la temeridad de entrar en este estado, como lo supe más tarde, hubiera prefe­rido quedarme a labrar la tierra antes que comprometerme en un estado tan tremendo… Efectivamente, a medida que me voy haciendo más anciano, más me confirmo en estos sentimientos, ya que descubro cada día lo lejos que estoy de aquella perfección en que debería estar.»[3]

Presencia Vicentina posterior. En esta localidad, tienen las Hijas de la Caridad, desde 1869, un hogar para personas mayores. La casa también tiene una hospedería para quienes visitan el lugar vicentino, vienen a hacer retiro, etc. Hay lazaristas como capellanes de las hermanas. Durante la segunda guerra mundial, aquí se trajo y escondió en el sótano de la capilla al cuerpo de san Vicente. Estuvo del 20 de mayo de 1940 al 3 de junio de 1945. Se lo ocultó porque los alemanes nazis eran bastante ladrones y se llevaban todo lo que fuese valioso. En esta casa hubo alemanes nazis que ocuparon los pabellones de las hermanas, pero nunca supieron que el cuerpo de San Vicente estaba allí.

PÉRIGUEUX

LA CIUDAD. Volvemos a descender del autobús. El río que la atraviesa la ciudad se llama el Isle. De su pasado romano queda un anfiteatro en el parque de la ciudad. El primer obispo de Périgueux fue san Frontón. Se puede seguir un circuito galorromano también en el Museo Vésunna que muestra el pasado antiguo de la localidad. En cuanto a la ciudad medieval, podrá descubrirla paseando por las calles del Puy Saint Front al pie de la catedral. Además, esta ciudad está en la ruta del Camino de Santiago. Périgueux tendrá hoy 30.000 habitantes. Por su historia y su belleza, es una ciudad muy visitada por los turistas.

Cuentan como hijos ilustres de Périgueux: el Escritor Montaigne (1533-1592); el beato Alano de Solminihac, obispo de Cahors (+1659); Fenelón (1651-1715), preceptor de Luis XV, escritor y arzobispo; el beato Guillermo José Chaminade (1761-1850), fundador de las Hijas de María y de los Marianistas; el escritor católico León Bloy (1846-1917), que acercó a la fe a Jaques Maritain y su esposa Raisa.

¿QUE VER? LA IGLESIA CATEDRAL ACTUAL. Lleva por nombre Saint-Front, primer obispo de Périgueux. Sobre esta Iglesia hay templos previos. Así, se consagró en el siglo XI una gran iglesia románica, que subsiste sólo en parte. Tras el incendio de 1120, se la amplió, tomando forma bizantina (forma de cruz con brazos iguales). La actual Catedral de San Frontis fue diseñada inspirándose en la Basílica de San Marcos de Venecia. Sus cinco cúpulas con torretas son monumentales. En la guerra de religión los calvinistas la tomaron y arruinaron. Destruyeron el sepulcro del santo, saquearon el tesoro. Desatando odio y rapiña. Luego los cristianos católicos, con santa paciencia, la reconstruyeron. Quedó constituida en catedral el año 1669. Tras la Revolución, la usaron como un gran almacén, hasta que en 1816 fue devuelta al culto cristiano católico.

Interior. Un enorme retablo, labrado en madera de nogal. Es obra de los jesuitas y es del siglo XVII. Perteneció antes al seminario mayor. Las lámparas son muy bellas. Una hace referencia a la Jerusalén Celestial. La Catedral posee unas vidrieras magníficas. Se destacan una serie de hombres y mujeres ilustres del Antiguo Testamento. Tiene una antigua capilla dedicada al apóstol Santiago. Ya que Périgueux es ciudad que está en el camino a Santiago. Si van en invierno, vayan abrigados. El templo es muy frío.

IGLESIA DE SAN ESTEBAN.

Fue la primera catedral y aquí debería haberse ordenado San Vicente. Hoy es una Iglesia parroquial. La advocación es a San Esteban. Hasta el año 2020 estaba en arreglos.

Sobre este templo les digo que es muy antiguo. Ya que está construido sobre un antiguo templo dedicado al dios Marte. A principios del siglo VI, el obispo Chronope hizo erigir la primera iglesia de Perigueux. En el siglo XI, en este mismo lugar, comenzó la construcción de una nueva iglesia. Se terminó en el siglo XII. Esta antigua catedral de San Esteban es por tanto, una iglesia medieval de estilo Románico y bizantino. La catedral sufrió graves daños en 1577: un incendio y luego la destrucción de la mitad del edificio por los protestantes hugonotes. En 1652, la catedral sufrió una segunda fase de daños durante los acontecimientos de la Fronda (1648-1653). En 1669, la sede episcopal fue transferida a la iglesia de Saint-Front, que se convirtió en la catedral de Saint-Front. En 1907 se comenzó una importante campaña de restauración. Actualmente, es monumento Histórico Nacional.

La iglesia conserva algunos elementos notables: la tumba del siglo XII de Jean d’Asside, obispo de Périgueux. Un retablo del siglo XVII en roble y nogal procedente del colegio de los jesuitas; un órgano de tribuna, del siglo XVIII; un púlpito del siglo XVII.​

Anfiteatro Romano. Périgueux antiguamente era la Civitas Petrucoriorum, ciudad galo-romana. Poseía un anfiteatro, que en su momento tuvo una capacidad de 20.000 espectadores, una cifra nada despreciable. Los vestigios de este monumento se encuentran en el parque público de Las Arenas.

LO VICENTINO

Vicente de Paúl se ordenó en 1600 en esta diócesis, aunque no para esta diócesis.

Lo volvemos a ver cuándo su amigo Alano de Solminihac implora a san Vicente, que estaba en el Consejo de Conciencia, que favorezca el nombramiento episcopal de Filiberto Brandon (1597-1652) para Périgueux. Brandon era abogado, había quedado viudo, y abrazó el estado sacerdotal. Ocupó la sede de Périgueux en 1648. El obispo Brandon instó a Vicente, para que enviase a 2 padres para abrir un seminario. San Vicente quería enviar por lo menos 4 padres: dos para el seminario y dos que dieran misiones. Finalmente cedió a la presión del Obispo y envió a solos 2 para el seminario. Poco después, el vicario general, hermano del obispo, conseguía que se despidieran a los vicentinos en 1651. Los hermanos Brandon no digo que fuesen los hermanos Dalton de la historieta de Lucky Luke, pero eran árboles que daban poco fruto.

De 1672 a 1792, la Congregación de la Misión vuelve a dirigir el seminario mayor, y nuevamente de 1916 a 1950. Para recordarlos se dio el nombre de La Misión a la plaza entre la catedral y el río. Cerca de la antigua Catedral, se ubicaban los seminarios menor y mayor que dirigieron loa lazaristas. El liceo Jay de Beaufort (9 Rue Turenne) ocupa el espacio del seminario mayor. En 2017 la Congregación de la Misión volvió a tener una comunidad aquí.

Abadía de Nuestra Señora de Chancelade. Está cerca de Périgueux. Es una antigua fundación, del año 1100. En tiempo de Vicente la regentaban los Clérigos Regulares de San Agustín. En los muros de la nave central son visibles pinturas del siglo XIV. Próxima a la abadía, está la capilla románica dedicada a san Juan. Fue consagrada en 1147. Todavía hoy se la emplea para la liturgia dominical. Del lado de la abadía, cruzando la calzada, estaba el viejo lavadero público.

Lo vicentino. Probablemente aquí Vicente hizo su retiro de ordenación presbiterial. El beato Alano de Solminihiac[4], amigo de Vicente, sucedió como abad a un tío suyo. Alano tenía solo 22 años y todavía no se había ordenado sacerdote. Trabajó con esmero en la reforma de la abadía. Hoy ya no hay monjes. Están a cargo del lugar sacerdotes diocesanos.

Antes de terminar este nuevo paseo, podemos hacer unas preguntas meditativas. 1. ¿Tratamos que nuestras parroquias sean misioneras y ayuden al pobre? ¿Lo hacemos en otros lugares? 2. ¿Sabemos trabajar con los que tienen poder político para buscar un mundo mejor? 3. ¿Qué recuerdas de tu ordenación o de algún sacerdote amigo? 4. ¿Cómo debería ser la vida de un sacerdote en el siglo XXI? ¿Qué cambios habría que hacer? 5. ¿Cómo lograr la tolerancia, ya sea entre las religiones, entre los diversos grupos políticos, etc.? 6. ¿Cuáles son los 3 templos más significativos de tu vida? Y la última pregunta… 7. ¿Sueles hacer retiros espirituales para discernir la Voluntad de Dios? ¿Tienes espacios de silencio y meditación en tu vida? Bien, luego de terminar este artículo, quedé más alegre que unas Pascuas. Espero que ustedes también.
Abadía de Nuestra Señora de Chancelade. Está cerca de Périgueux. Es una antigua fundación, del año 1100. En tiempo de Vicente la regentaban los Clérigos Regulares de San Agustín. En los muros de la nave central son visibles pinturas del siglo XIV. Próxima a la abadía, está la capilla románica dedicada a san Juan. Fue consagrada en 1147. Todavía hoy se la emplea para la liturgia dominical. Del lado de la abadía, cruzando la calzada, estaba el viejo lavadero público.

Lo vicentino. Probablemente aquí Vicente hizo su retiro de ordenación presbiterial. El beato Alano de Solminihiac[4], amigo de Vicente, sucedió como abad a un tío suyo. Alano tenía solo 22 años y todavía no se había ordenado sacerdote. Trabajó con esmero en la reforma de la abadía. Hoy ya no hay monjes. Están a cargo del lugar sacerdotes diocesanos.

Antes de terminar este nuevo paseo, podemos hacer unas preguntas meditativas. 1. ¿Tratamos que nuestras parroquias sean misioneras y ayuden al pobre? ¿Lo hacemos en otros lugares? 2. ¿Sabemos trabajar con los que tienen poder político para buscar un mundo mejor? 3. ¿Qué recuerdas de tu ordenación o de algún sacerdote amigo? 4. ¿Cómo debería ser la vida de un sacerdote en el siglo XXI? ¿Qué cambios habría que hacer? 5. ¿Cómo lograr la tolerancia, ya sea entre las religiones, entre los diversos grupos políticos, etc.? 6. ¿Cuáles son los 3 templos más significativos de tu vida? Y la última pregunta… 7. ¿Sueles hacer retiros espirituales para discernir la Voluntad de Dios? ¿Tienes espacios de silencio y meditación en tu vida? Bien, luego de terminar este artículo, quedé más alegre que unas Pascuas. Espero que ustedes también.

[1] Cf. ROMÁN, José María. San Vicente de Paúl. Tomo I. Biografía. Madrid. BAC. 1981; RYBOLT, John E. Tras las huellas de Vicente de Paúl. Guía vicenciana de Francia. Salamanca. CEME. 2004; https://www.ville-richelieu.fr/culture-tourisme-patrimoine/un-peu-dhistoire/

[2] ES IV, 42.

[3] ES V, 540-541.

[4] Beatificado por Juan Pablo II el 4 de octubre de 1981.

Gannes, Foleville y Amiens.

GANNES, FOLEVILLE Y AMIENS.[1]

Les escribo desde Buenos Aires. Más precisamente desde la Casa Provincial. Desde mi ventana puedo mirar la autopista «25 de Mayo». La veo inusualmente con pocos vehículos en este tiempo de pandemia. Sin duda, que el coronavirus nos trajo inconvenientes que no podíamos prever poco tiempo atrás. Así que les comparto este nuevo paseo vicentino mientras sigo «anclado» en la Capital argentina. Pero también con la esperanza que surjan cada vez más medidas y pactos sensatos que encaucen mansamente las aguas de esta crisis sanitaria hacia su superación. Y que esta situación traumática nos permita sacar enseñanzas para el futuro.

Dicho esto, le invito a nuestra próxima «peregrinación virtual». En los dos primeros poblados que conoceremos, veremos el nacimiento del carisma vicentino. Queremos redescubrir cuál fue el camino seguido por San Vicente. Camino que aspiramos sea también el nuestro, el camino de toda la Familia Vicentina. Si lo vivimos bien, esta reflexión acentuará nuestro servicio evangelizador de los pobres. Ya que dentro de nuestra Familia espiritual, la evangelización de los pobres es un mandato de Jesús, que se plasma en el siglo XVII a través de la experiencia espiritual de Vicente de Paúl. Luego se consolida con una serie de fundaciones de Asociaciones y Congregaciones para la evangelizar a los necesitados.

Cada vez me convenzo más que para cambiar algo hay que comenzar imaginándolo. San Vicente de por sí era un hombre imaginativo. Y fue capaz de imaginar un mundo alternativo al que vivía.

GANNES

Si desde París vamos a Gannes en un autobús contratado o en un vehículo particular llegamos en dos horas o dos horas y media. Gannes era una de las muchas aldeas que pertenecían a la señora de Gondi. Está algunos kilómetros al sur de Folleville. En la época del Sr. Vicente, Gannes era menos poblado que Folleville, hoy es al revés. Gannes es en la actualidad un pueblo tranquilo con casas sencillas y agradables.

Según Abelly, aquí fue donde Margarita de Silly supo que había un anciano deseoso de recibir el sacramento de la Reconciliación. Confesión que se hizo posible gracias a Vicente de Paúl. El moribundo quedó tan agradecido, que públicamente dijo que habría caído en el castigo eterno, de no haber sido por esta confesión general. Evidentemente que esa frase respondía a la teología de la época, hoy la podríamos discutir bastante. Sea como sea, a través de estos sucesos, el Sr. Vicente verá en la señora de Gondi un instrumento de la

Providencia de Dios para que se funde la Congregación de la Misión. Es cierto que ya antes el Sr. Vicente había recomendado y oído confesiones generales. Es decir, invitaba a la confesión general desde hacía un tiempo.[2] Pero este hecho puntual catalizó muchas experiencias y reflexiones previas.

De acuerdo a una antigua tradición, aquel moribundo era el molinero del pueblo. Por tanto, no olvidemos Gannes, este hermoso lugar bendito, donde todo va a empezar con la conversión del molinero. Es decir, ¡No habría Folleville si no fuera por Gannes! San Vicente fue varias veces más a Gannes. Una carta de 1633 señala que conocía a las autoridades de la población, así como a sus familias.

¿QUÉ VER EN GANNES? La actual iglesia. Dedicada a Saint Denis. Hoy es una capilla que pertenece a la parroquia de San Vicente de Paúl.La iglesia de Gannes era una construcción gótica, pero ha sido objeto de muchas restauraciones y modificaciones. El exterior muestra un reloj de sol del año 1660.

El interior. Miremos varias cosas: 1. La pila bautismal, de piedra local cincelada. Muy probable del siglo XVII. 2. El corazón del señor de Gannes, «Monsieur de Lannoy». Importante para nosotros ya que es el bisabuelo de la señora de Gondi. Hay una bella representación en piedra de los corazones unidos de Raúl de Lannoy y Juana de Poix: las letras R y J entrelazadas por un lazo (¡qué el romanticismo no nación con los boleros!) 3. La estatua de san Vicente de Paúl. Construida alrededor de 1940. Se debe al entonces párroco. La inscripción parece un poco ansiosa: «Diciembre de 1616», ya que tendía que decir «enero de 1617». Hay otra estatua del Sr. Vicente en el presbiterio. 4. Los bancos son del siglo XVII. 5. El Cristo que cuelga al comenzar el presbiterio es original y es el que vio el Sr. Vicente. Posee un bello rostro y la Cruz expresa el árbol de la vida. 6. El Presbiterio es de la época de Vicente de Paul. Sus nervaturas son bien artísticas.

FOLEVILLE [3]

Folleville es un pequeño pueblo rural, distante unos 15 kilómetros de Gannes. Como estamos hacia el noreste de París, suele ser un poco más fresco y ventoso que la capital. Su población actual ronda los 150 habitantes.

Historia. La aldea de Folleville data del siglo V de la era cristiana. De hecho, se han encontrado rastros de un campamento romano. Estaba al costado del camino que unía Cesaromagus (Beauvais) con Samarobriva (Amiens). En 1477, Luis XI residió unos días en el castillo de Folleville, al igual que Carlos VIII en 1492.

El señor más célebre es Raúl de Lannoy. A su vez, su descendiente, Marie de Lannoy, señora de Folleville, se casó en 1572 con Antonio de Silly. Su hija Francisca Margarita de Silly, se casó con Felipe-Emmanuel de Gondi, Mariscal de Retz y General de las Galeras. Se casaron en 1610. Entonces esta historia nos empieza a ser familiar…

En Folleville transcurrió la infancia de Francisca Margarita. Era una cristiana católica sincera, preocupada por su vida ética espiritual y la de sus vasallos. Además, ella cumplía con la obligación habitual de proponer al obispo los candidatos a párrocos de sus tierras.

Sabemos que Vicente de Paúl residió en Folleville, como preceptor de los hijos de Gondi, de 1615 a 1617. Uno de los niños Gondi, Juan Francisco Pablo, llegaría ser cardenal de Retz. No será una mala persona, pero sí bastante mundano.

¿Por qué este lugar es famoso? Porqué aquí se predicó el «primer sermón de la Misión».[4] Vicente daba misiones aquí y en las parroquias circundantes, desde 1615. Pero aquel sermón, pronunciado un miércoles en el decurso de la misión de 1617, se grabó en su mente como punto fundacional de su vida a favor de los carenciados y de la futura creación de la Congregación de la Misión. Era un 25 de enero, día de la conversión de san Pablo. El sermón en esa época se daba después de la misa. Habló de la necesidad de la confesión general. Aquí se le hace evidente la ignorancia religiosa del pueblo cristiano. También descubre que falta clero dedicado a la tarea ministerial- sacramental con los pobres. Capta, finalmente, que mucho clero tenía una formación deficiente.

Evidentemente que su opción por los pobres nace como un proyecto personal, que la misma Providencia le guiará para que termine siendo un proyecto grupal: primero laicos, luego hermanos y sacerdotes, y finalmente hermanas.

Fue además crucial la experiencia de la señora de Gondi. Veamos, el párroco que residía en Folleville llevaba por lo menos 15 años. Yendo la señora de Gondi a confesar con él, encontró que éste ni siquiera sabía la fórmula de la absolución (¡lo cual ya es mucho decir!). Empezó a angustiarse por sus confesiones y por la gente que moría sin haber hecho una buena confesión. Pidió a su director espiritual en Amiens una fórmula de la absolución, y dondequiera iba a confesarse, se la daba al sacerdote para que la dijera.

San Vicente en 1620 da otra misión cerca de Folleville, en Sérévilliers y Paillart, donde a su vez, estableció Cofradías de la Caridad.

Familia Vicentina. Los miembros de la Congregación de la Misión siguieron con algunas presencias. Un equipo misionaba el lugar en 1770. A partir del siglo XIX este comenzó a ser un lugar privilegiado de peregrinaciones de la familia vicentina. Ellos ayudaron a restaurar la iglesia. En la actualidad, prácticamente todas las ramas de la Familia Vicentina pasan a peregrinar por aquí.

El obispo de Amiens, Santiago Boudinet, pidió al padre Etienne misioneros que regentasen la parroquia. La tomamos en 1869. En 1874 se levantó un orfanato que atendieron las Hijas de la Caridad el año 1875. Luego de la 1º guerra mundial, el orfanato cerró y las Hijas de la Caridad se marcharon.

Otra obra se desplegó: un Centro para la formación de hermanos de la Congregación de la Misión. Comenzó de un modo organizado en 1926. Los vicencianos compran el castillo y trabajan en su conservación. Fue un enorme trabajo. Todavía se ve una gran estatua de san Vicente sobre la entrada principal del edificio.

¿QUÉ VER EN FOLLEVILLE? EL CASTILLO DE FOLEVILLE. Es de piedra. Se hizo lentamente. Comenzó en el siglo XI. Luego, Juan de Folleville lo hizo restaurar en el siglo XIV. Posee un foso seco con puente levadizo. El interior estaba muy ornamentado. La torre es lo más visible: data de los siglos XIII y XIV. La familia tenía habitaciones en las plantas superiores. La habitación en la torre, a la derecha, se reservaba tradicionalmente al sacerdote, y la ocupó Vicente de Paúl.

El castillo se deterioró porqué progresivamente se lo fue demoliendo. Comenzó en 1777 el conde de Mailly. Lo compró pero usó sus piedras para construir otro castillo: Mailly-Raival. Asimismo, este castillo alojó presos en diversas épocas. Todavía quedan mensajes de los presos en algunas paredes.[5] En la gran torre de la izquierda se instalaba la cocina. Las despensas, estaban debajo. A comienzos del siglo XX, fue comprado por la Congregación de la Misión para formar a los hermanos. Pero el edificio no resultó funcional. Se vendió en 1965. Desde 1988 procura conservarlo y mejorarlo una asociación local.

La iglesia actual. Iglesia de Santiago el Mayor y de San Juan Bautista. De estilo gótico flamígero, está clasificado como monumento histórico. La primera fue de 1360. La actual comenzó en 1510, consagrada en 1524. Es de piedra.

El Interior. El presbiterio era para la familia y la nave para el pueblo. La nave estaba dedicada a Santiago el Mayor. Hay un nicho, detrás del pulpito, que tiene la estatua de dicho apóstol. Lleva ese nombre, porque dicho templo estaba en la ruta medieval que llevaba hasta Santiago de Compostela, en España.

Lo recuerda un indicador moderno junto a la puerta y, a la izquierda de ésta, una estatua de Santiago. La techumbre de la nave es de roble y descansa sobre ocho figuras bellamente labradas. Las ventanas de la nave son sencillas, las del presbiterio más elegantes. Las piedras más antiguas de la iglesia están en el suelo de la actual sacristía. Hay una estatuilla que representa a san Vicente. Es del siglo XVIII. Estilo y posición originales. El confesonario parece datar del siglo XVII. Es el que utilizó San Vicente cuando predicó en la misión de 1617. La pila bautismal: es de mármol, labrado en 1547 para el bautismo de Luis de Lannoy. Su base es de piedra local. El exterior muestra cuatro escudos y la cadena del cargo ejercido por Lannoy. Las pinturas de los muros reproducen los cuadros realizados para la beatificación de Vicente. El púlpito, de roble, está en el mismo lugar que predico Vicente de Paúl. Pero es un poco posterior, de 1620. Fue restaurado en 1868 gracias a los fondos de la Congregación de la Misión. Los bancos son del año 1620, encargados al mismo tiempo que el púlpito.

El presbiterio está dedicado a San Juan Bautista. Allí están los sepulcros de los señores de Folleville. Comenzando por la izquierda vemos 1) La tribuna, desde donde asistía a misa la familia señorial. Son todavía visibles los viejos cierres de la cancela. A través de una abertura, los señores contemplaban el panteón de sus mayores. 2) El elegante sarcófago de Raúl de Lannoy (+1513) y Juana de Poix (+1524), en mármol blanco. Es de estilo Renacentista. Raul de Lannoy aparece con la cadena que le regaló Luis XI. La cabeza de su mujer está ligeramente girada hacia él. Merecen atención los detalles siguientes: las letras R y J entrelazadas; una Piedad; los santos Antonio, Sebastián y Adrián. La decapitación del Bautista. Encima, la coronación de la Virgen: está rodeada de un rosario floral. Abajo hay cuatro niños que lloran, mientras sostienen el epitafio y las armas familiares. Se representan numerosas calaveras. Vale la pena mirar las lámparas de mármol de Carrara, finamente talladas. Nota: Las tumbas fueron salvajemente profanadas por los protestantes en las guerras de religión en el siglo XVII.

3) Tumba de Francisco de Lannoy (+1548). Raúl tuvo 3 hijos, Francisco era su hijo mayor. Se los representa arrodillados. Abajo, en un campo inferior, están las cuatro virtudes cardinales (Justicia, Prudencia, Templanza, Fortaleza). La tumba está bellamente enmarcada en mármol blanco de estilo renacentista. Sobre el nicho fúnebre y bajo la ventana central, hay ángeles que portan los atributos de la Pasión. En medio, Cristo resucitado se aparece, como jardinero, a la Magdalena. Sostiene una pala, para simbolizar el cultivo del árbol de la vida. La pala es típica de la época y de la región: de roble, con una delgada medialuna de hierro. 4) La ventana principal, con la crucifixión, es del siglo XVI. A la derecha cabalga un soldado, retrato de Francisco de Lannoy. 5) La cavidad que intriga es para el vino y el agua de la misa. Es del siglo XVI.

6) No podía faltar. La capilla de San Vicente de Paúl. Es tardía, de 1899. Es neo gótica. Están las imágenes de San Vicente y Santa Luisa. También hay figuras que representan las cuatro virtudes cardinales. Antiguamente allí estaba la puerta por donde entraba la familia. Ventanales. Son modernos. Data de 1869. A mi gusto, es lo más ilustrativo de la capilla de San Vicente. La sección superior pone palabras escritas en rollos: mansedumbre, humildad, celo, mortificación, religión. Luego, en latín, dos títulos de san Vicente: padre del clero y padre de los pobres. Describo este tríptico de izquierda a derecha. Las escenas son varias: 1. Vicente oyendo la confesión del molinero que agoniza en Gannes. Bajo estas escenas están el emblema y el lema de la Congregación de la Misión. Su texto, «El 25 de enero de 1617, proyecta san Vicente establecer los sacerdotes de la Misión».2. La Conversión de san Pablo, fiesta del primer sermón de la Misión. Vicente predicando en Folleville. Debajo se ve al cardenal de Retz, arzobispo de París, y el texto: «El cardenal arzobispo de París aprueba la Congregación de la Misión». 3. Vicente instruyendo a los hijos de Gondi. Debajo, aparece Urbano VIII, con el texto, «El 15 de marzo de 1655, el papa Urbano VIII aprueba el instituto de los sacerdotes de la Misión».

Para Meditar. Renovemos aquí nuestra vocación misionera. Recordemos ¿Cuál fue nuestra primera misión? ¿Cuánto hace que hicimos la última? ¿Qué medios estamos utilizando para evangelizar?

La peregrinación puede terminar aquí. De hecho, la mayoría una vez terminado de recorrer Folleville se vuelve a París. Pero si tiene un poco de tiempo, pueden seguir hasta Amiens. ¿Nos acompañan?

AMIENS

Amiens queda a unos 30 kilómetros de Foleville. En autobús podemos llegar en 30-40 minutos. Es una ciudad del norte de Francia, capital del departamento de la Somme. HISTORIA: En dicha ciudad actuó el gran San Martín de Tours (+397). En una pared del Palacio de Justicia (rue Roberto de Luzarches) encontramos la imagen de San Martín de Tours dando la mitad de su capa a un pobre. La visión de Jesús que siguió a esta acción, hizo que Martín recibiese el bautismo y luego adoptase la vida religiosa. Posiblemente ese hecho haya sucedido en ese lugar o en sus cercanías.

La ciudad sufrió feroces daños en la primera y segunda guerras mundiales. Los numerosos edificios nuevos hacen referencia a su reconstrucción. Llamativa torre para dar vivienda a ex soldados. Es un rascacielos. Al comienzo no tenía ascensor… pobres los que vivían en los últimos pisos. También, se puede pasear en barca y contemplar sus bellos jardines al costado del río.

INTERÉS PARA LA FAMILIA VICENCIANA: Francisca Margarita de Silly, señora de Gondi, de joven tomó por director espiritual a un padre de la Orden de los Mínimos que tenían un convento en Amiens. Estos religiosos fueron fundados por San Francisco de Paula en Italia en el siglo XV.

Gran parte de la primera actividad de Vicente de Paúl se desplegó en esta diócesis, a cuya jurisdicción pertenece Folleville. Recordemos que Vicente tenía una gran llegada con la gente por su bondad e inteligencia. Pero también porque entendía y hablaba el dialecto de la región: el picardo.[6] Para poder atender las numerosas confesiones de allí, Vicente de Paúl pidió ayuda a los jesuitas de Amiens. Ellos estaban en el colegio San Nicolás, ahora es un centro docente estatal. Los jesuitas fueron, pero lamentablemente no tuvieron continuidad. Otro dato, en vida de San Vicente se estableció en Amiens una Cofradía de la Caridad.

La congregación de la Misión comenzó a trabajar en el seminario mayor de Amiens el año 1662. Desde allí se salía a dar misiones. Los candidatos diocesanos, graduados ya en filosofía y teología, asimilaban los elementos del ministerio pastoral: liturgia, música, predicación, pastoral sacramental, ética y algunas prácticas espirituales para su propia vida cristiana sacerdotal. En 1693 comenzaron los lazaristas a ofrecer retiros para el clero de la zona.

Durante el siglo XVII la mayoría de los lazaristas franceses eran oriundos de esta zona: la Picardía. Quizás por eso, al comienzo del siglo XVIII, la Congregación adquirió terrenos, y edificó un seminario propio. Comenzaron los trabajos en 1736. El edificio se parecía a San Lázaro. Llegada la Revolución, la propiedad fue robada por los revolucionarios. Tres sacerdotes lazaristas del seminario fueron detenidos injustamente. Murieron en la cárcel en 1793: Julienne, Bailly, Brochois. En los comienzos de la Revolución, estos edificios sirvieron de escondite a Juan Félix Cayla de la Garde, Superior general. Fue descubierto y detenido, pero consiguió evadirse, y esta vez abandonó el país.

En 1806, los sacerdotes de la Misión volvían a hacerse cargo del seminario. La propiedad fue recuperada por la CM en 1816, cuando el Estado convino en devolver a la Iglesia una pequeña parte de sus propiedades.

Los disturbios que acompañaron los reclamos populares de 1830, crearon inseguridad en París. Domingo Salhorgne, Superior General, dejó París y se refugió en Picardía. Pasó por aquí en 1831. Nuevamente fuimos expulsados en el año 1903. El seminario fue ocupado por el ejército.

Las Hijas de la Caridad llegaron a Amiens en 1674. Servían en el hospital de San Carlos. Antes y después de la Revolución, tuvieron varios establecimientos en Amiens. En el hospital estuvieron hasta 1905. A causa de la legislación discriminatoria hubieron de salir. Las hermanas han vuelto y prosiguen su acción pastoral.

¿QUÉ VER EN AMIENS? La actual Casa Lazarista. Los misioneros que volvieron, pasada la Revolución, servían en la capilla menor de un orfanato. Comenzó así la que llegaría a ser la parroquia de Santa Ana. Actualmente dejó de ser parroquia, pero sigue siendo un bello templo. La actual iglesia Santa Ana, de estilo neogótico, es de 1886. El constructor de la iglesia fue el lazarista Pedro Carlos María Aubert (1812-1887), párroco. Si bien la Iglesia está dedicada a los santos franceses, hay varios elementos vicencianos dignos de admirar

La capilla lateral en memoria de Juan Gabriel Perboyre (1802-1840). El altar de Perboyre se instaló en 1890. La estatua central lo representa ya ejecutado. Tiene originales vidrieras, que representan al mártir. Son del año 1931. Es un tríptico, donde a su vez, cada ventanal se divide en tres. De izquierda a derecha: tema del PRIMER VENTANAL es la ORACIÓN. El campo superior muestra una estancia dispuesta a 1a manera china y a Perboyre en oración. Al medio, Juan Gabriel en trance de levitación mientras dice misa. En la alfombra se proyecta la sombra de los pies. El propio Aubert hace de monaguillo. El campo inferior presenta a la familia Perboyre en oración. Un texto dice: «El martirio es cuanto deseo».

EL SEGUNDO VENTANAL tiene por motivo SU MUERTE. El campo superior dibuja la visión que tuvo el sabio chino Liu Yiu Ling: en medio de tantos genocidas chinos, este tuvo piedad. Liu andando el tiempo se haría cristiano, tuvo una visión: vio al mártir sostener dos escaleras hacia el cielo, una roja y otra blanca. El campo medio capta el instante en que expira. Por licencia artística, lo vemos vistiendo la roja túnica del preso y la estaca a bastante altura. En realidad llevaba por toda prenda un taparrabo y pendía a escasas pulgadas de tierra. Una gran cruz luminosa se cierne en el firmamento. El campo inferior ilustra su juicio, cuando el mandarín torturador le ordena pisotear el crucifijo, que está en el suelo frente a él. Texto: «No renegaré de la fe en Jesucristo», la respuesta de Juan Gabriel. Ante la negativa, el guardia del extremo izquierdo, con su grueso garrote de bambú, va a golpearle.

EL TERCER VENTANAL representa a Juan Gabriel ENSEÑANDO. En París, donde instruye a los seminaristas internos: les muestra la túnica azul del mártir Francisco Régis Clet, y el cordel que le estranguló. En el campo inferior Juan Gabriel aparece frente a Le Puech, su hogar, cerca de Mongesty, con la iglesia al fondo. Aquí se lo ve aprendiendo. Texto: «Para ir al cielo, debes hacer sacrificios». Evidentemente estas vidrieras expresan una teología con las limitaciones de su tiempo. Yo pondría… para ir al cielo debes amar.,».

A un lado del altar está la inscripción que registra la vida y acción del padre Aubert. En el suelo se ve la losa de su tumba; murió en 1887 siendo párroco.

El crucero de la derecha está dedicado a SAN VICENTE. Destacamos un conjunto de CINCO GRANDES PINTURAS. Muestran diversos momentos de la vida del santo y junto a diversos personajes. Bajo las pinturas, CINCO HERMOSOS RELIEVES EN MADERA: Vicente dando las Reglas a las Hijas de la Caridad, su primera misa, tomando las cadenas de un galeote, dando las Reglas a los misioneros. El altar mayor tiene la tradicional estatua de san Vicente con dos niños.

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LA CATEDRAL DE NUESTRA SEÑORA

Majestuosa catedral gótica de Francia. Es el monumento más importante de Amiens. Realizada entre 1220 y 1288.

Exterior. La plaza permite verla en toda su belleza. Puerta izquierda San Fermín. Puerta central Jesús juez. El juicio final. Tema muy recurrente en las catedrales góticas. Puerta Derecha, Ntra. Señora. Lo llamativo es que originalmente, como muchas catedrales góticas, las imágenes estaban pintadas. En las noches de verano hay un juego de luces que le devuelve su color. En la piedra está labrada la Biblia, así como historias de santos e historias míticas medievales.

Interior. Destruidas casi todas sus vidrieras por la guerra, aunque el pueblo la defendió para que su Iglesia no se derrumbara. Ver los Rosetones. También el monumental Púlpito, es del siglo XVII. Abajo las tres virtudes teologales.

Arriba, un ángel con el evangelio abierto. El piso posee un famoso laberinto. Quizás sea uno de los principales motivos por lo que se la visita. Estos laberintos nos hablan que nuestra vida tiene un objetivo, llegar a Dios. Pero ese camino no es lineal, sino complejo como la vida misma. El Coro barroco de 1751. El coro posee en los lados externos: de un lado está la vida de Jesús, del otro lado, la vida de san Fermín. El órgano es digno de admiración. Tiene una falsa reliquia que no deja de ser curiosa, parte del «cráneo» de san Juan Bautista. Más interesante de ver es el ángel que llora en la tumba de Guillen Lucas Chanoine. Son 7 los ángeles que lloran, pero uno es el más conocido. Tiene la calavera, símbolo de la muerte y el reloj de arena, signo del tiempo que pasa e inexorablemente no vuelve. Pero no pueden partir, sin dejar de ver la gran estatua de san Vicente, a la izquierda de la sillería.

[1] Cf. RYBOLT, John E. Tras las huellas de Vicente de Paúl. Guía vicenciana de Francia. Salamanca. CEME. 2004. 443-464.

[2] Así lo prueba una solicitud para este efecto, dirigida al obispo de Sens en 1616. Esta práctica, entre muchos autores, era recomendada por Francisco de Sales en la Introducción a la vida devota (1609). Probablemente Vicente de Paúl la tomo de este autor y con la benignidad pastoral que la aconseja el Obispo de Ginebra.

[3] Cf. CARLIER Alain, «Le tombeau de Raoul de Lannoy à Folleville, trois niveaux de lectura», in Geoffroy Asselin (dir.), Bulletin de la Société des Antiquaires de Picardie, 3e trimestre 2000, 469-484; Pierre MICHELIN, « L’église de Folleville : ses transformations depuis le XVIIe siècle », in Société des Antiquaires de Picardie, Bulletin trimestriel de la société historique de Picardie, numéro 644, 1997

Pierre Michelin, Folleville. La fin du Moyen Âge et les premières formes de la modernité (1519-1617), préface de Jean Estienne, Amiens : Mémoires de la Société des Antiquaires de Picardie – tome 56, 2000,

[4] Vicente de Paúl recuerda ese acontecimiento en la repetición de oración del 25 de enero de 1655 (SVP, XI, 94-98); y en la conferencia del 17 de mayo de 1658 (SVP, XI, 326-327).

[5] Costumbre común en muchas prisiones. Ver el castillo de Vincennes.

[6] Cf. SVP, IX, 831

Tierra natal de San Vicente de Paúl

LA GASCUÑA. LAS LANDAS.

Iniciamos otro paseo virtual. Así que subidos a nuestro autobús. Imaginen o recuerden que partimos de París y después hacer 729 kilómetros llegamos a la región que vio nacer a San Vicente de Paúl. ¿Me permiten que les introduzca en la región? Primeramente arribamos a la Gascuña, que es una histórica región del suroeste de Francia. En la actualidad, la región se encuentra dividida entre las regiones administrativas de Nueva Aquitania y Occitania. En esta región encontramos ciudades importantes como Bordeaux, Bayonne y Dax. Los ríos principales son el Garona y el Adur. Nosotros, dentro de la Gascuña vamos al departamento de Landas. Esta zona de las Landas ha cambiado mucho… y para bien. En la época de san Vicente había médanos, ciénagas y pantanos. Por eso usaban zancos para caminar. En el siglo XIX se comienzan a plantar miles de pinos. Uno de sus grandes impulsores fue Napoleón III. Tuvieron éxito, fijaron los médanos y filtraron los pantanos. Poco a poco las tierras fueron cultivables y se erradicó el paludismo. En la actualidad mucha gente viene a este lugar para disfrutar de la playa o recibir baños termales. Pero mucho cuidado, nosotros iremos al Berceau. ¿A dónde?

BERCEAU

Vamos a entrar en una finca que se llama Berceau en el pueblo de Saint-Vincent-de-Paul. El Berceau tiene una buena edificación que permite a los peregrinos hospedarse aquí. Berceau significa «cuna» en francés. Dentro de esta propiedad estaba la pequeña chacra de los padres de San Vicente. El nombre de esa terreno era Ranquines. Vicente nació en este lugar. A todos los que llegamos peregrinando a este sitio nos emociona, incluso a los que lo estamos haciendo virtualmente. Los peregrinos que llegan anualmente son numerosos. La gran mayoría son miembros de la Familia Vicentina. Aquí pueden pasar unas horas o varios días. En este lugar las personas rezan a Dios, varios grupos comparten la Misa. También los peregrinos aprenden algunos datos de la vida del Sr. Vicente y pueden pasar un día lleno paz. La propiedad pertenece a tres grupos: la Congregación de la Misión, las Hijas de la Caridad y una asociación de laicos. Como toda propiedad que pertenece a tres grupos ha tenido épocas buenas y otras no tanto.

La familia de San Vicente. Ya que estamos aquí vamos a decir algo acerca de la familia del Apóstol de la Caridad. Su padre se llamaba Juan de Paúl. Era un pequeño propietario que cultivaba sus tierras y criaba algunos animales. La mayoría de sus vecinos no eran propietarios. Por tanto, se podría definir a la familia de San Vicente como una familia modesta, pero no pobre. [2] Del padre sabemos que era un poco rengo. Su madre era Beltrana de Moras. Venía de una familia de cierta trayectoria y de origen español. No sabemos cómo se conocieron sus padres. Pero era un matrimonio que se querían y se llevaban bien. Tuvieron 6 hijos. Los varones eran Juan, Bernardo, Domingo y Vicente. Las mujeres se llamaban María Mengine y María Claudine.

La Casa Natal. El actual inmueble es una reconstrucción de la anterior. Hay dos tradiciones sobre la ubicación de la morada familiar. La más antigua dice que estaba donde hoy está la actual capilla. Otros testimonios, dicen que la casa conserva su lugar original. Honestamente, no tengo elementos para decidirme taxativamente sobre una u otra teoría. Aunque tiendo a creer en la segunda tradición: La casa natal de San Vicente guarda su lugar original. De sostener la segunda teoría, el único cambio significativo fue que en 1864 se la puso más próxima a la capilla y la puerta se la cambió para que dé a la Iglesia. ¿Cuántos metros se la corrió? No mucho: 4 o 5 metros.

La casa tiene seis habitaciones y desván. A los que nos gusta la arquitectura, sepan que es una típica casa rural gascona, con sus maderas expuestas al exterior. La casa que hoy se ve es una reconstrucción fiel de la anterior. Ustedes comprenderán que esas casas no estaban hechas para durar tanto, incluso necesitaban frecuentes reparaciones. La actual tiene los muros rellenos con ladrillo y revoque. En la casa hay varias reliquias y recuerdos del santo.[3] Estos objetos proceden de la Casa Madre de París. Son donación del superior general Juan Bautista Etienne.

La distribución de la propiedad de la familia Paúl era similar a la de otros campesinos de la región: corral y cobertizos, con vacas, cerdos y ovejas. Una casa, un huerto y algunos pabellones. Como la propiedad era pequeña, el pastoreo solía hacerse en tierras comunales o en las orillas de los caminos. Recuerdo que esto último lo ha visto muchas veces entre campesinos humildes de Argentina.

Vuelvo al Berceau, de niño, Vicente fue pastor. Por tradición gascona, Vicente como los niños de su época y zona tomaban sidra, comúnmente estimada saludable. La preferían al agua. Es decir, como el agua no poseía la higiene suficiente, no era raro que alguno se enfermara bebiéndola. Me parece que luego de lao dicho, alguno saldrá corriendo a comprar una botella de esta bebida alcohólica producida a base de manzana, demostrando su identidad vicentina.

La vieja encina. Es infaltable la pregunta por este árbol de tronco fuerte y grueso, y de copa grande ¿Es la que conoció San Vicente? Podemos decir con certeza: sí. Los estudios realizados demuestran que se plantó entre 1200 y 1230. ¡En la Edad Media! A su sombra descansaría alguna vez el joven Vicente de Paúl. En 1939 se desgajó una gran rama. Esto permitió su análisis, efectuado en Bordeaux. ¿Quiénes han sido sus peores enemigos? Los peregrinos que buscaban recuerdos (especialmente trozos de su corteza). Entre ellos, también aparece el beato Federico Ozanam. Este lo escribe el 2 de diciembre, 1852: «Te envío, mi querido amigo, una hoja del árbol bendito. Se secará en el libro en donde la deposites, pero la caridad no se debilitará en tu corazón». Ahora se encuentra vallada.

Las encinas eran comunes en los campos de las Landas. El escritor Calvet apuntó: «En torno a cada una de las casas, se desarrollaba un bosquecito de encinas, protección contra los vientos del oeste; refugio para los cerdos, que encontraban allí sus bellotas y sombra en verano».[4] Una imagen de María en el árbol recuerda la bonita historia que narra que Vicente siendo niño colocó una estatua de María en una hendidura del árbol. Allí, con cierta frecuencia oraba a Dios por intercesión de María. Personalmente la doy por cierta. Ya que respeto la tradición oral cuando me parece fundada.

En 1947 hubo un gran incendio en la propiedad. Destruyó varios edificios, ardió la Iglesia y se derrumbó la cúpula. Se reconstruyó gracias al trabajo de dos misioneros lazaristas, los padres Fierre y Deschamps; así como por el trabajo de varios prisioneros de guerra de la Alemania nazi, que estaban detenidos en la zona. El templo volvió a abrirse el 1 de diciembre de 1948.

Interior. Una moderna pintura de san Vicente en el cielo, con ángeles, recubre la cúpula. Las vidrieras son imitación de los ventanales de la Casa Madre de París. Representan hechos de la vida del Sr. Vicente, así como su glorificación. La ventana central, detrás del altar mayor, representa a Vicente entrando en la gloria, escoltado por ángeles. También hay un pequeño órgano, muy bueno, obra del gran organero Cavaillé-Coll. Juan Bautista Etienne lo pagó con dinero que heredó de su familia… Se pasó el gordito. Se instaló en 1873. En 1998 fue restaurado y ampliado.

Antes de explicar otro lugar, alguno pregunta como consulta recapitulativa ¿Cuál es la misión del Berceau? Ante todo, perpetúa la memoria del santo en el lugar donde nació. Recibe a miles de peregrinos por año por este motivo. Además, quiso ser una síntesis de las diversas obras que expresan el carisma vicentino. 1864 se fundó un albergue para ancianos sin recursos. Hoy el albergue continúa adaptado a las leyes actuales. También, se hizo un hogar para pobres huérfanos. Esa obra se dejó. Los sacerdotes de la Misión edificaron aquí, el año 1868, una escuela apostólica. Hoy es una moderna escuela cristiana católica que imparte formación primaria y secundaria. Los alumnos no parecen muy entusiasmados por lo espiritual. Varios llevan colgadas al cuello medallas sin santo. Si miramos los edificios primitivos, por su fachada adusta, verán que recuerdan los cuarteles militares de París del siglo XIX. La explicación es que Napoleón III comisionó a un arquitecto militar para el diseño de las construcciones, lo que explica su similitud. También en el Berceau se atiende a los peregrinos. Y de acuerdo con la disponibilidad de lazaristas, en diversas épocas se atendió desde aquí la parroquia del pueblo. De él vamos a hablar.

SAINT-VINCENT-DE-PAUL.

Por los largos años de estudiar el vicencianismo, me gustaría conocer a Vicente de Paúl como a mi vecino, pero por de pronto hablaremos acerca del vecindario del santo. Este pueblo era el antiguo Pouy, pueblo originario de san Vicente. Al lado del río Adour, que podemos ver. El pueblo de Vicente era centro de un vecindario rural, con derecho a administrar justicia. Entre los jueces de Pouy estaba el señor De Comet. Mas tarde, en Dax, De Comet tomó al joven Vicente, pariente suyo, como instructor doméstico de sus hijos.

¿A qué se debe el cambio de nombre del pueblo? Lo habían solicitado los pobladores, ansiosos de honrar al ilustre hijo de su pueblo y santo patrón de su iglesia parroquial. El cambio de nombre fue aprobado por Carlos X, el 3 de diciembre de 1828.

La iglesia del lugar. El antiguo templo estaba dedicado a San Pedro. Fue el templo que Vicente conoció. Pero… esa Iglesia fue demolida en 1913. La iglesia que hoy vemos se terminó en 1924. Es un templo simple y no muy grande. Notemos que aquí fueron párrocos los lazaristas de 1706 a 1792. Luego de 1955 a 1997. Como ya dije, periódicamente la Congregación la vuelve a tomar. Entremos.

¿Qué quedó de la iglesia que conoció Vicente? quedó la pila bautismal. Es de cobre asentada sobre una base de piedra. Lleva una lápida de mármol que registra el bautismo de san Vicente. Se da comúnmente la fecha del 24 de abril de 1581, el mismo día de su nacimiento. El nombre Vicente significa «el que vence». Y sin duda nuestro santo fue finalmente un vencedor en la causa de Dios y de los pobres. En 1624, Vicente desde París, visitó su hogar. Renovó en su iglesia parroquial las promesas del bautismo. Si la visitamos también nosotros, como miembros de la familia vicentina, renovemos nuestro compromiso bautismal frente a la misma pila bautismal donde se bautizó Vicente. Además, es probable que Vicente de Paúl hiciese aquí la primera comunión.

La actual iglesia conserva, además, del antiguo templo una parte del retablo del altar mayor. Es de madera. Tiene varias escenas referidas a la vida del apóstol San Pedro. Vicente siendo niño, habrá mirado con atención muchas veces estas escenas. Esta parte del retablo está hoy en la capilla de la derecha. Los modernos ventanales de la Iglesia narran hechos de la vida de Vicente.[5] El viacrucis es donación de Antonio Fiat, superior general de la Congregación de la Misión, y la superiora general de las Hijas de la Caridad, María Maurice, como lo recuerda una placa de mármol.

El cementerio. Está contiguo a la iglesia y cerca del río Adour. Están enterrados aquí varios padres y hermanos de la CM, así como varias Hijas de la Caridad. El panteón de cada uno es sencillo. De hecho, me llevó bastante tiempo ubicarlos.

SANTUARIO DE NUESTRA SEÑORA DE BUGLOSE.

Este santuario queda a 12 kilómetros del pueblo natal de san Vicente. Hoy en día, el camino se hace viendo a izquierda y derecha varios bosques de pino marítimo. Vayamos a pie o en algún vehículo, hagamos una pequeña peregrinación. Tengamos en cuenta que este santuario era meta de peregrinaciones desde comienzos del siglo XVII. Aunque el templo no existía en la niñez de Vicente. ¿Cómo es la historia de esta imagen mariana? Lo más probable es que fuera una imagen que alguna buena persona escondió en el tiempo de las guerras de religión, hacia 1570. Recuerden que los protestantes calvinistas son iconoclastas y al llegar a un lugar con sus espadas y a las patadas solían romper todas las imágenes religiosas. Los cristianos católicos para evitar estas profanaciones escondían las imágenes. Solía pasar que, el que la ocultó moría y la imagen quedaba olvidada. La talla fue encontrada años después. Como es de suponer, la gente al descubrirla le dio un sentido milagroso. Concretamente con esta estatua, un labrador halló la imagen al observar un buey que lamía el barro que cubría la imagen. El pueblo llamó al lugar «lengua de buey». El santuario se construyó en 1622. Luego fue destruido por los hugonotes (así se llamaba a los calvinistas franceses). Como ven, con estas guerras de religión había que tener siempre ladrillos a mano. Así que el templo… fue reconstruido. Ya les contaré más adelante.

Vicente de Paúl estuvo aquí con motivo de una misión que dio a los presos galeotes en Bordeaux. Aprovechó que su pueblo le quedaba más o menos cerca y fue a visitar a sus parientes. Posiblemente ya había fallecido su querida madre. Aquella vez, Vicente peregrinó a Buglose. Caminó descalzo y con devoción desde la iglesia de Pouy hasta el santuario de Buglose. Allí celebró la misa. Luego comió con sus parientes. Fue el día antes de partir. Como ya les mencioné, este viaje se ha de fechar en la primavera de 1624.

Años más tarde, en 1647, el obispo de Dax le pidió a Vicente que enviase a este santuario misioneros. El problema era que Vicente no tenía personal para todos los lugares que le pedían. Así que no mandó a nadie. Bastantes años después de su muerte, en 1706 el superior general Francisco Watel, envió lazaristas a hacerse cargo de este santuario. Por largos años sirvieron en Buglose. Daban misiones en las diócesis circundantes. Asimismo, en el santuario había un sector para dar retiros al clero y a los laicos. Retiros muy apreciados por ser bien cristocéntricos. A su vez, uno de los sacerdotes del santuario era párroco de Pouy. También se atendía la capilla del Berceau. Esto daba gran unidad y se expandía la espiritualidad vicentina en todo el lugar. Luego llego la Revolución con sus asesinatos y usurpaciones. El santuario y la casa de la comunidad, se recuperó por los obispos varios años de pasada la Revolución. Ya no la atienden más los queridos lazaristas. Luego de la Revolución habíamos quedado diezmados. La tarea la sigue ejerciendo el clero diocesano, aunque la gente desearía que hubiera lazaristas. Y bue, todo no se puede. Un detalle, a la izquierda de la entrada principal de la basílica, está la gran casa de comunidad, donde vivieron los misioneros. Se conocía localmente a la casa como «el monasterio».

La iglesia actual fue concluida en 1864, es una basílica menor. Exterior: Es un templo espléndido. Su torre cuadrada, domina el paisaje. Estatuas de ángeles coronan la torre. Hay 60 campanas en el carillón. Interior: Entremos sin hacer mucho ruido. En el altar contemplamos la estatua original de Nuestra Señora de Buglose, que es una imagen de María con el Niño. Nuestra señora, sedente y coronada, tiene a Jesús en su regazo. Jesús sonríe: su mano imparte una bendición. Es una maciza escultura en piedra.

Seguimos recorriendo el templo. Vemos que hay varios elementos que recuerdan la presencia de San Vicente: una placa y un ventanal en la iglesia (que lo representa diciendo misa). Pero no es lo único vicentino aquí. Otros ventanales describen a Vicente de niño, viniendo a orar. Además, son dignos de nota dos antiguos relieves, colocados en la capilla del lado izquierdo. Tienen importancia, por ser una de las más antiguas representaciones de la familia vicentina: muestran a los sacerdotes de la Misión con seminaristas o sacerdotes diocesanos a los que se reconoce por el típico alzacuello francés y dos mendigos. Este cuadro muestra la tarea lazarista: formar al clero y evangelizar a los pobres. Hay otro cuadro con Hijas y Damas de la Caridad junto a niños pobres.

Una vez que salimos del templo, caminamos 5 minutos hacia la Capilla de los Milagros. Vamos atravesando un arbolado y tranquilo terreno. Recuerdo que la primera vez que lo visité era otoño. Para llegar, caminé por un sendero cubierto de hojas dulcemente muertas. La capilla actual es bastante moderna. No condice con el estilo del templo mayor. Es más, les diría que queda casi como una patada. Sea como sea, en la parte de atrás hay una placa que dice: «En 1623 vino con su familia san Vicente a orar en esta capilla». Se equivocaron en el año, fue en 1624. Quiera Dios que alguien de ese santuario lea esto y corrija la fecha. Muy cerca está el manantial del milagro. Todavía hoy viene gente a retirar agua. Lo he visto en varias oportunidades. Sale un pequeño surtidor de agua de manantial. En la fuente, hay dos inscripciones: «Aquí estuvo escondida, de 1570 a 1620, la estatua de Nuestra Señora venerada en la Basílica» y «Milagrosa fuente de Ntra. Sra. De Buglose». No lejos se yergue una estatua de San Vicente. La gente del santuario dice que así como la imagen de Nuestra Señora de Buglose pasó del barro a la luz, San Vicente de Paúl predicó el paso de la miseria humana a la dignidad espiritual y social.

DAX [6]

Historia. Dax, antigua ciudad romana. Famosa fuente termal (Dax deriva de Ad aquas). Las aguas termales de Dax merecieron ser tomadas por el emperador romano César Augusto y su hija Julia Augusta. La ciudad tuvo también un importante puerto fluvial. Saint Vincens de Xaintes, fue el primer obispo de la ciudad. Y probablemente de aquí provenga el nombre de Vicente de Paúl. Sus aguas termales eran tan sanantes que a bañarse en ellas vino el Cardenal Mazarino en 1659. Como recuerdo de las aguas termales quedó la Fontaine Chaude.

Hoy. Con sus 21.000 habitantes, Dax es famosa por sus baños termales. Siendo una de las «mecas» del termalismo francés. Hay hoteles y piscinas dedicadas al termalismo. Alivian el reuma y otras dolencias. Se utiliza tanto el agua termal como el barro. Junto a Vichy son las grandes ciudades termales de Francia. Su río es el Adour. La fiesta de la ciudad es el 15 de agosto, fiesta de la Asunción de María. La ciudad se llena de alegría durante cinco días y cinco noches, en los que se suceden espectáculos taurinos, conciertos, desfiles de bandas, fuegos artificiales, exposiciones y animaciones diversas.

¿Qué ver? El museo De Borda, así llamado en honra del gran sabio local. Famoso matemático y físico, que entró a los 23 años en la Academia de las Ciencias Francesa. Fue amigo y bienhechor de la Congregación de la Misión. Este museo guarda una colección de muestras prehistóricas e históricas.

Hay varias ruinas romanas bajo cercanos edificios. Subsisten trozos de muralla con cimentación romana del siglo IV. La muralla fue sin duda recorrida por el adolescente Vicente y sus compañeros.

La plaza de toros. Personalmente me opongo a las corridas de toros, máxime cuando lo van hiriendo de a poco para luego matarlo. Para mí la tortura no es deporte y los animales tienen derechos. Aquí tienen otro modo de torear, a caballo y sin matar al toro, pero igual lo hieren salvajemente. Sea como sea, en esta plaza de toros, 7.000 personas asistieron a la beatificación de la Hija de la Caridad Margarita Rutan el 24 de junio de 2011, presidida por el cardenal Ángelo Amato.[7] En la cercanía a la plaza de toros, vemos gente de todo tipo jugando a la famosa Petanque. Este juego es bastante similar al juego de bochas. Llevando a los grupos, casi siempre nos detenemos a mirarlos mientras juegan tranquilamente.

 

LO VICENTINO.

Donde se ubican ahora la oficina de correos y la alcaldía, estaba el convento franciscano (Rue Saint-Pierre) Recibían alumnos internos por unas 60 libras anuales. Había alumnos, de origen campesino, cuyos padres podían costearles estudios secundarios. Vicente llegó aquí a sus 12 años. Pasó cuatro años estudiando en esta escuela. Vivió como pupilo un año con los franciscanos.

Sabemos un incidente de entonces, por él referido a los misioneros en una plática sobre la obediencia: «Recordaba hace unos momentos que, cuando era un muchacho, cuando mi padre me llevaba con él a la ciudad, como estaba mal trajeado y era un poco rengo, me daba vergüenza ir con él y de reconocerlo como mi padre».[8] De modo similar cuenta el hecho a la señora de Lamoignon: «Recuerdo que una vez, en el colegio donde estudiaba, vinieron a decirme que mi padre, que era un pobre campesino, preguntaba por mí. Yo me negué a acudir, en lo que cometí un gran pecado».

Al año fue a vivir a la casa del señor De Comet, que tenía su casa cerca del convento. Desde la Casa del juez De Comet, seguía asistiendo a clase a la misma escuela francisca adyacente al convento. Lo más probable es que dejó el pupilado por cuestiones económicas.

Sigamos caminando. Saliendo a la izquierda cruzamos la Rue de l’Évêque y entramos a la Catedral de Santa María. La iglesia gótica es del siglo XIII. Ella se derrumbó en 1645. Años después, cuando el obispo emprendió su reedificación, Vicente obtuvo de Luis XIII la donación de una gran suma para dicho templo. Se consagró en 1755. Pero se terminó en el siglo XIX. La actual catedral es bella.[9] Muestra algunos recordatorios vicencianos del siglo XIX (estatua, ventanales, gran cuadro de san Vicente). Dicha catedral se convirtió en monumento histórico en 1946. ¿Quedó algo de la antigua catedral? Lo que queda de ella es el magnífico Portal de los Apóstoles. Tiene 12 metros de altura y contiene una cantidad de hermosas esculturas, bastante raras en el sur de Francia. Vestigio de la catedral gótica que se derrumbó, este portal era una entrada monumental. Por esta puerta de los Apóstoles muchas veces pasó el joven Vicente de Paúl.

De allí, podemos ir al domicilio de la familia De Comet. Salimos de la catedral por 2 Place Roger Ducos. En la Placita vemos la estatua del «perro del legionario». Un relato cuenta que un legionario romano de la guarnición de Dax tenía un perro lisiado con reumatismo. A partir al campo y sabiendo que su pobre perro no podía seguirlo, lo arrojó al río, para que no muriera de hambre. Cuando el legionario regresó tiempo después, se sorprendió al encontrar a su perro vigorizado por el lodo en el que había estado junto al río. Allí «nació» el termalismo. Dejamos la estatua y tomamos a la derecha, hacia 27 Rue Saint-Vincent.

Seguimos por la calle hasta girar a la izquierda y llegar al 17 Rue des Fusillés. ¡La casa De Comet! Está restaurada. Curiosamente la ocupa un estudio de abogados (Es una profesión tan común que creo que, si ponemos un abogado encima de otro, tocan la luna). Lleva en el exterior una placa, puesta el año 1960. Recuerda que estuvo aquí el joven Vicente de Paúl. Ya dijimos que el señor De Comet era abogado de Dax y juez de Pouy. Al año que Vicente fue a estudiar a Dax, se alojó en su casa mientras seguía estudiando. Como contraprestación, debía ser el preceptor de sus hijos. También recordemos que años después de ser sacerdote, le escribió al señor De Comet una carta que habla de su cautividad en el norte de África en mano de los musulmanes. Con lo cual se demuestra que mantuvo por años vínculos con él. Ahora, tomamos Rue des Fusillés a la izquierda. Seguimos y ella girando hacia la izquierda nos lleva a la Esplanada du Général de Gaulle. Llegamos a la Fontaine Chaude. También llamada fuente de La Néhe, nombre de una diosa celta de las aguas, constituye el verdadero símbolo de la ciudad. No se apresuren a meter la mano, el agua sale a 64 grados. Cuentan que antes, muchas mujeres usaban el agua caliente de la fuente para cocinar huevos y para desplumar las aves de corral. En esa explanada aprovechen

Si tiene tiempo pueden visitar el antiguo Hospital de San Eutropio, ahora Hospital Termal, en la calle Labadie. A él vinieron las Hijas de la Caridad en 1712. La superiora, sor Margarita Rutan, fue calumniada sobre actividades contrarrevolucionarias. De este modo, fue encarcelada con otros religiosos en el convento carmelita (11, calle des Carmes).

En el que había sido palacio episcopal, se la sometió a un juicio revolucionario (donde de antemano ya habían pensado en condenarla). Aquel mismo día, 9 de abril de 1794, en una carreta fue llevada por las calles de Dax hasta el cadalso. Iban unidos, atados espalda con espalda, ella y un sacerdote, igualmente condenado. Ambos fueron guillotinados en la plaza enfrente del ahora Hotel Splendid. Los dos murieron con serenidad y valentía.

Iglesia de San Vicente de Xaintes. Lleva el nombre del primer obispo de la ciudad, que fue martirizado y enterrado en la ciudad. Durante la construcción del edificio actual, en 1893, las excavaciones arqueológicas permitieron conocer mejor la rica historia de este distrito. Mucha información la encontramos en el museo de Borda.

Seminario mayor y seminario interno de la Congregación para Francia. Terminado en 1880. No es más seminario. Sigue en pie, muy ultrajado por algunos ladrones de la ciudad. Puede visitarse la capilla: Guarda muchos recordatorios vicencianos, procedentes de todo el mundo, pues fueron muchos los que se formaron aquí. La capilla guarda los sepulcros de la familia Borda, a la que perteneció esta propiedad. Vidrieras policromadas sobre san Juan Gabriel Perboyre, san Francisco Régis Clet y santa Luisa de Marillac.

ETILH.

Terminamos este paseo marchando a unos 25 kilómetros al sureste de Dax. Allí esta Tilh. Aquí se evidencia el influjo vasco: plaza de toros, frontón, ciertos apellidos locales. El poblado posee 820 habitantes. Esta parroquia se relaciona con el Sr. Vicente. Que apenas estaba ordenado y tendría 20 años.

Vicente de Paúl, todavía lejano a ser el gran santo de los pobres, quería conseguir un oficio eclesiástico remunerado. Era el primer proyecto concreto de los varios que elaboraría entre 1600 y 1617. Poco después de su ordenación, tal vez aún dentro del mismo año 1600, el vicario general de Dax le nombraba párroco de Tilh. Sería párroco por primera vez y en una buena parroquia de la diócesis. A favor de Vicente había hablado el influyente señor De Comet. Por recomendación suya le había sido concedida la parroquia. Pero había otro sacerdote que quería la misma parroquia. un tal Sr. Saint-Soubé, que había obtenido la misma parroquia, pero de la curia romana. Lo cierto es que aquel primer nombramiento de Vicente iba a ser también su primer fracaso.

Vicente de Paúl llevaba las de perder. Pudo pasar dos cosas. Entendió su fracaso y a otra cosa. O como debía ir a Roma, aprovecharía para insistir. Si insistió, igual le salió mal. Viajó a Roma en 1600 o 160. ¿Por qué digo que llevaba las de perder? En contra de su instalación como párroco en Tilh se alzaron varios obstáculos: 1. Sería párroco pero debía terminar la carrera de Teología en Toulouse. Con lo cual, no podía observar la residencia. 2. Estaba ordenado con menor edad que la exigida. 3. Puestos a discutir, no contaba con el aval directo de su obispo de Dax. Quien no había intervenido ni en su ordenación ni en su nombramiento. Pero todas estas experiencias de fracaso, lentamente lo maduraban. Igualmente, su estadía en Roma y conocer al papa Clemente VIII le hicieron mucho bien en su espíritu.

Sea como sea, placas dentro y fuera de la iglesia recuerdan el nombramiento de Vicente de Paúl, aunque ya les dije que nunca llegó a ejercer el cargo de párroco ahí. Sobre la placa exterior, puesta en 1960, está el perfil de Vicente y una leyenda en gascón: LOU BOUN MOUSSU BINCENS («el buen señor Vicente»).

Antes de terminar este significativo paseo les hago algunas preguntas para meditar. 1. ¿Qué recuerdos religiosos tienen de su infancia? 2. ¿Qué recuerdos religiosos tienen de su adolescencia? 3. ¿A través de qué medios conocieron a San Vicente de Paúl? 4. ¿Pueden unir el amor a Jesús y el amor al desamparado? ¿Cómo lo demuestran? Bien, he terminado de escribir este nuevo paseo en mi habitación de Buenos Aires. He dejado mi escritorio en un perfecto desorden, así que acomodaré un poco las cosas antes de echar un buen café en la taza. Hasta el próximo paseo.

[1] Cf. COSTE, Pierre. El gran santo del gran siglo. El Señor Vicen­te. Tomo I. Salamanca. CEME. 1990; MAIZERET, Christian. Les Landes de Gascogne, Paris. Delachaux et Niestlé. 2005; RYBOLT, John E. Tras las huellas de Vicente de Paúl. Guía vicenciana de Francia. Salamanca. CEME. 2004

[2] San Vicente dice de sí mismo: «Si se dijera la verdad sobre mí habría que decir que soy hijo de un labrador, que guardé cerdos y vacas». ES IV, 210. En cuanto a la herencia, Vicente heredó una pequeña porción de la tierra de su padre, como declara el testamento suyo del año 1626. En el testamento oficial de 1630, Vicente lega a sus parientes ese terreno y algo de dinero.

[3] Un par de zapatos; un crucifijo con la inscripción: La Cruz de nuestro R. P. Vicente de Paúl; un vendaje de lino blanco para sus piernas; una disciplina; una estola violeta, que se dice empleó en Folleville; finalmente, dos reliquias.

[4] CALVET, Jean. San Vicente de Paúl. Salamanca. CEME. 14-15.

[5] Estos vitraux muestran la vida de san Vicente: 1) orando; 2) dando dinero a un mendigo; 3) con bueyes arando; 4) celebrando misa; 5) bendiciendo a la pobre gente; 6) enseñando; 7) rescatando cautivos; 8) enviando misioneros; 9) con un niño pobre 10) tomando las cadenas de un galeote; 11) con un obispo y sacerdotes; 12) con las Damas e Hijas de la Caridad; 13) presentando los planos de una iglesia; 14) con el papa ya como fundador (cosa que no sucedió). La figuración simbólica es la aprobación de la Congregación; 15) junto al lecho de muerte de Luis XIII; 16) en su propio lecho de muerte; 17) Su ingreso al cielo.

[6] Cf. https://www.dax.fr/dax/decouvrir/les-incontournables/

[7] La Beata Margaret Rutan fue asesinada por ser testigo del amor de Cristo por los pobres.

durante la segunda mitad del siglo XVIII trabajó con gran devoción al Hospital de Dax. Durante las trágicas persecuciones que siguieron a la Revolución francesa, fue sentenciada a muerte por su fe cristiana católica. Una muerte absurda y arbitraria, propio de quienes juegan con la vida ajena. Lo cierto es que ella es una luminosa testigo para toda la familia vicentina del amor de Cristo por los pobres.

[8] E.S. XI, 693.

[9] Hay bonitas pinturas que incluyen «Jesús y sus discípulos» de Honthorst, siglo XVI y «La adoración de los pastores»» de Hans Von Aachen siglo XVI.